Miguel Fisac y el mobiliario del teologado de San Pedro Mártir

Díaz del Campo Martín-Mantero, Ramón Vicente

Doctor en Historia del Arte. Profesor contratado doctor del Departamento de Historia
del Arte de la Universidad de Castilla-La Mancha. Castilla-La Mancha, España.

ramonvicente.diaz@uclm.es

Etiquetas/Tags: Mueble religioso, Documentación, Autoría, Relación mueble – espacio, Siglo XX 2ª mitad

Abstract: Miguel Fisac (1913-2006) was one of the main protagonists of the return of Modern Movement postulates to Spanish architecture. During the fifties, his professional career stood out, among other things, thanks to the construction of some buildings, such as the Teologado de San Pedro Mártir, within the religious architecture under the patronage of the Dominican Order. Everything was done following Fisac’s drawings. In February 1958, Fisac carried out some furniture projects for the building while directing its construction. He wrote some documents with a report, plans and budget where he explicitly detailed the place of each piece of furniture in each space. In the memory of the project it was specified that the furniture was made with the aesthetic meaning of the building in mind and therefore was simple and made to last, as well as comfortable and beautiful.

El mundo del mobiliario en España fue despertando paulatinamente del letargo de la autarquía con la llegada de los años cincuenta. Este periodo fue esencial para el desarrollo de la arquitectura moderna cuando un grupo de arquitectos buscaron nuevos lenguajes con la intención de introducir elementos renovadores en el panorama arquitectónico nacional. Vinculado con el desarrollo de la modernidad arquitectónica, surgió la necesidad de crear un mobiliario acorde a la estética del momento, y distintos autores apostaron por el diseño y planificación de sus propios muebles.

Miguel Fisac (1913-2006) ​​fue uno de los arquitectos más activos y reconocidos del periodo, contando con el diseño de varios muebles que desarrolló a lo largo de su amplia trayectoria profesional. La obra del arquitecto puede ser definida como poliédrica, configurada por la suma de diversos elementos a los que prestó una exhaustiva atención: materia, programa, espacio, jardín, mobiliario, iluminación, colaboraciones con artistas… Su singular manera de concebir la arquitectura le hizo estudiar hasta los más mínimos detalles en cada uno de sus edificios.

Una parte importante de la producción del arquitecto manchego se centró en el ámbito religioso, abarcando media centena de proyectos, aproximadamente, desde pequeños oratorios hasta complejos conventuales. Con estos edificios logró un importante prestigio, no solo en el ámbito profesional sino también respecto al público general, siendo considerado un referente en el ámbito de la arquitectura sacra. En 1954 recibió un encargo de la orden dominica de la provincia de Nuestra Señora del Rosario para el diseño de un centro teológico moderno en el que formarían a los miembros más jóvenes de la orden para posteriormente desarrollar su labor en la zona de acción de la provincia: Extremo Oriente y Venezuela. Las circunstancias singulares del conjunto motivaron un intenso trabajo de planificación y diseño del que se conserva una importante documentación (memoria, bocetos, planos…) en el archivo de la Fundación Fisac, donde aparecen reflejadas las diferentes propuestas del arquitecto. El resultado fue una de las obras más icónicas y divulgadas de la segunda modernidad española: la iglesia del teologado de San Pedro Mártir.

En nuestro estudio pretendemos poner el acento en el mobiliario del edificio, en el que se realizó un asombroso ejercicio de diseño para un tipo de construcción poco habitual en la época. La colección de muebles fue numerosa y extraordinaria, consiguiendo Fisac uno de los conjuntos más logrados de su carrera. Gracias a la documentación conservada podemos tener un conocimiento detallado de las piezas diseñadas para diversas estancias, como celdas, refectorio, aulas, biblioteca, enfermería, etc., creando más de cuarenta tipos de piezas distintas dentro de una serie denominada por el autor “estructural” y en la que el arquitecto estaba trabajando desde finales de los años cuarenta. A partir de 1959, y una vez finalizadas las obras en la zona del convento, se centró en el diseño y elaboración del mobiliario de la iglesia, donde destacaron dos espacios por la originalidad de su propuesta: el coro y la capilla del Santísimo.

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